

El rellano de la calle
Lleno de palomas blancas,
Que quieren sembrar la tierra
Con tonos verde esperanza.
Enemigos de lo ajeno
Dispuestos a acribillarlas,
Amenazan escondidos
Con las iras desatadas.
Cogen las armas del odio,
Y se enfrentan en batalla.
Caen por tierra los infieles;
Fieles a su extraña patria.
¿ De qué a servido la lucha
para morir por la causa?
¿ qué causa extraña es esa
sinrazón de la ignorancia?
¿ y qué extraña paz es esta
que se ganó en la batalla?
Si de uno y otro bando,
Sólo queda muerte y nada;
Esa muerte con guadaña
Que la mala hierba iguala.
Muerte que a todos llega;
A los hombres, a las plantas,
A los peces de la charca,
A los pájaros del alba,
A las pestilentes ratas,
A la noche en la mañana.
Todos somos igualados
Con afilada guadaña.
Si aún hay vida en torno nuestro
Debemos aprovecharla.
Impidamos que unos pocos
Consigan arrebatárnosla.
Vuelen libres las palomas.
Que nunca silben las balas.
Hacia el cielo del futuro
Con inmaculadas alas.
José María Montejo H.
(fino entremés escatológico)
Como el ilustre Quevedo
Escribió la Oda al Pedo.
Yo en mi modestia escribo
Estos versos al moñigo;
Mierda jugosa que espera
Pringada encima la acera,
Porque hay mucho desalmado
Con perrito y sin lavabo.
Bosta fresca, llena de moscas verdes
Cagada el Lunes, muy seca el Viernes.
Fragante mierda extendida
Que nos perfumas la vida.
Tordo que traes la suerte
Al pisarte impunemente.
¡¡Mierda!! Gritamos con rabia
cuando hay algo que nos falla.
Ñardo que abonas las flores,
Que les das color y olores.
Duerme en los campos la plasta
Hierba que las vacas pastan.
Riegan montes cagarrutas
De ovejas y cabras las muy...
Este sutil elemento
También llamado excremento,
Que muy a menudo encuentro
Por donde he de pisar.
Es la causa de momento,
Que me ha hecho largo tiempo,
Contar aquí lo que cuento
Sin matarme a cavilar.
Qué es la mierda ese deshecho,
Lo que lanzo con desprecio,
A todo aquel que se ríe
De lo que sin duda ignora.
Sin pensar ni razonar.
Y de todos es sabido
Que hay cosas que se olvidan,
Salvo el olor a mierda.
Y el que quiera comprender,
Que comprenda.
Porque la mierda extendida
Es olor que no se olvida.
J.Mª Montejo
Dos palabras en la balanza
Mañana de ballenas
Varadas en la arena.
De arenas con huellas,
No de pies, si de cadenas.
En mi mente, niebla espesa
Se dispersa entre tinieblas.
Y vienen a mí dos palabras.
Quiero que la noche
Me lleve, niña-esmeralda.
Todo por dos palabras.
Que los duendes de la penumbra
Formen un tambor sagaz,
De la membrana procelosa
Que enfunda mi corazón.
Y retumben en el dos palabras,
Y se hagan eco del nuevo día
Mientras la ballena agoniza.
Y ahora en la duermevela,
Que me arrebata sutilmente
Ese trozo de vida baladí.
Pequeños pedazos de dulce muerte
Que son el dormir truncado,
Tan solo me queda aliento
Para decir que TE QUIERO.
Tan solo esas dos palabras
Y morir plácidamente así.
Mientras sueño sueños
Que se hacen vida.
Susurraré las dos palabras.
La ballena ha muerto.
Un pequeño canto de libertad,de buen tiempo y ambiente veraniego; no todo va a ser penar y suspirar...
La preciada esencia
Hoy le canto al amor,
Tras la ventana,
Con matices de naranja
La mañana,
De gorriones y flores.
Acallado el quejido
Del dolor que antaño
Me atribulaba el alma.
Hoy respiro tu ser,
La calma me arropa.
Mi corazón constante
Pronuncia tu nombre.
Bajo este cálido sol
De estío impasible.
Mecido como un árbol,
Lleno de brotes nuevos
A la esperanza.
Me fluye savia nueva.
Quiero tocar las nubes
Y las caricias del viento.
Respirar en tu aliento
Sosiego y libertad.
Hoy siento que mi vida
Vuelve a empezar
Teñida de colores
Y trazos nuevos,
Voy esbozando sueños,
Perfilando la realidad.
Mientras el mañana
Se dibuja a cada paso.
José María Montejo
Llévame de la mano a tu secreto
mientras duermes en la espuma
de tus sueños fugaces.
Que este viaje sea pleno
de ternura y oropeles.
Ya en tus ojos adivino
que el trayecto al fin
merece la angustiosa espera.
Que mis manos se perdieron
en el sinuoso laberinto
de tus cabellos.
Y tu boca nunca ha vuelto mas
a decir NO.
Que me pierde tu mirada
y anhelo hacerte presa
de mis días y mis noches.
Quiero ya desterrar de mi
el vacío del aliento aletargado
que me trajo la soledad.
Ya en la Víscera palpita,
fluye la música añorada .
Y se evade el desapego
de los grises días del ayer.
Que te quiero sin dudas
y arrincono las hieles
de los recuerdos fatuos.
Y me hago garrapata
de la vida.
Al saber de tu existencia
ya no moriré mas veces.
No estés triste mi bien
que no te salpique la duda.
Ríe el hoy a carcajada
y olvida que lloraste.
Que no quiero mas de eso
que te enturbia la mirada.
Dulce miel enamorada
Bajo tu piel tatuada
fluye no en vano
la ambrosía de los ángeles.
Amo tu magia
José María Montejo H.